Desencanto y fuertes críticas tras la 52° Feria Provincial de Ciencia y Tecnología en La Rioja
Docentes y alumnos del Departamento Rosario Vera Peñaloza expresaron su malestar por la organización, las evaluaciones y los resultados de la instancia provincial realizada en el Superdomo de la Capital riojana.
La 52.° Feria Provincial de Ciencia y Tecnología, realizada los días 3 y 4 de septiembre de 2026 en el Superdomo de la ciudad de La Rioja, dejó mucho más que proyectos científicos y tecnológicos. También dejó un profundo sentimiento de descontento, enojo y desencanto entre alumnos, docentes y asesores de distintos establecimientos educativos del interior provincial, especialmente del Departamento Rosario Vera Peñaloza.
Lo que comenzó como una jornada de entusiasmo e ilusión por representar a sus escuelas y comunidades fue transformándose, con el paso de las horas, en una experiencia marcada por la frustración. Según relataron docentes participantes, el malestar fue creciendo de menor a mayor: primero se reflejó en los estudiantes y luego fueron los profesores quienes comenzaron a manifestarlo públicamente y a viva voz dentro del predio.
Entre las principales críticas aparecen los malos tratos, las extensas esperas en los stands para ser evaluados, la desorganización durante la jornada y la falta de comida para algunos alumnos expositores y docentes que habían viajado cientos de kilómetros para participar de la instancia provincial.
Sin embargo, el mayor foco de cuestionamientos estuvo puesto en el proceso de evaluación de los trabajos.
Varios docentes coincidieron en señalar que las devoluciones recibidas por los estudiantes carecieron de fundamentos claros y de criterios bien explicados. “Los chicos esperaban una devolución que les sirviera para aprender y mejorar, pero en muchos casos no hubo argumentación ni explicación válida”, expresaron.
Según los testimonios recogidos entre los participantes, hubo situaciones que generaron aún más indignación. Algunos valoradores, aseguran, no escuchaban las exposiciones completas de los alumnos, utilizaban el celular durante las presentaciones e incluso respondían mensajes mientras los estudiantes defendían meses de investigación y trabajo.
“Era muy doloroso ver a los chicos exponiendo con tanta pasión y que del otro lado hubiera personas que ni siquiera prestaban atención”, comentó otro docente presente en la feria.
Las contradicciones también fueron motivo de enojo. Varios profesores manifestaron que algunos evaluadores calificaban los proyectos como “muy buenos”, destacaban la investigación y la presentación, pero luego justificaban la no selección diciendo que “desde arriba” se había determinado otra valoración o encontraban detalles mínimos para descartar el trabajo.
“Sentíamos que se le buscaba la quinta pata al gato para no seleccionar proyectos que realmente estaban muy bien hechos”, fue uno de los comentarios que más se repitió entre los asesores del interior.
El clima de decepción se extendió entre las delegaciones. Docentes y estudiantes del Departamento Rosario Vera Peñaloza compartieron la sensación de que el esfuerzo de meses no fue reconocido y que los resultados no reflejaron el trabajo realizado. Incluso, entre los pasillos del Superdomo comenzaron a escucharse frases que preocuparon a muchos educadores: “No volvemos a participar nunca más de una feria de ciencia”.
La desilusión se hizo aún más profunda por una coincidencia que los participantes calificaron como “difícil de entender”. Esta edición de la feria rindió homenaje al profesor Gustavo Yaryura, nacido en Chepes, reconocido por su trayectoria acompañando e impulsando proyectos científicos del interior del Departamento Rosario Vera Peñaloza. Sin embargo, ningún trabajo de su departamento fue seleccionado para continuar a la siguiente instancia.
“Justamente en la edición en la que se homenajeó a alguien que dedicó su vida a fortalecer la ciencia en el interior, no quedó elegido un solo proyecto de su tierra. No parece la mejor manera de reconocer su legado”, opinaron los docentes participantes.
Las críticas también apuntan a una reflexión más amplia sobre el futuro de estas instancias educativas, así como los proyectos deben reformularse y mejorar año tras año, también la organización de la Feria Provincial necesita revisar sus mecanismos de trabajo: la capacitación de los valoradores, los criterios de evaluación, la calidad de las devoluciones y las condiciones en las que participan alumnos y docentes.
La pregunta que quedó instalada entre muchos de los presentes fue tan simple como contundente: ¿Los trabajos son seleccionados por su calidad o por un sistema de cupos?
Más allá de los resultados, el mayor daño fue emocional. Los alumnos regresaron a sus localidades con lágrimas, impotencia y la sensación de que su esfuerzo no había sido escuchado ni valorado. Y ese desencanto, coinciden quienes los acompañaron, es quizás el resultado más preocupante que dejó la 52.° Feria Provincial de Ciencia y Tecnología.














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